La obesidad se ve directamente influenciada por los hábitos de consumo y de comportamiento de las personas. Prácticas como la ingesta de alimentos altos en grasas y azúcares, así como la falta de frutas y verduras en la dieta, están relacionadas con el desarrollo de la enfermedad.
No obstante, se puede tener una dieta saludable y sin embargo almacenar grandes cantidades de grasa, ya que este trastorno se ve afectado por la capacidad del organismo para procesar los alimentos. Asimismo, no se deben ingerir más calorías de las que tu organismo es capaz de quemar a través del ejercicio o las actividades cotidianas que realices, ya que este tipo de comportamiento puede desencadenar en el desarrollo de la enfermedad.
El consumo de bebidas energéticas es un factor de riesgo grave en cuanto a la obesidad se refiere. Dichas bebidas contienen diversos tipos de sustancias estimulantes que afectan al organismo y resultan en una alteración de las funciones mentales y físicas. Asimismo, se les conoce por tener altas cantidades de azúcares y cafeína, cuyos efectos pueden generar dependencia. La población adolescente es la que más se ve afectada por este tipo de insumos.
Dado que la comida chatarra es una manera fácil, rápida y accesible para satisfacer el consumo, sumado a que se puede encontrar en puestos ambulantes, locales, etc, la población suele encontrar en la comida chatarra una solución rápida y sencilla a sus problemas "La comida chatarra es el resultado del impulso de la ingeniería de alimentos para hacer irresistible el comer y al mismo tiempo producir hambre. Esto genera gente gorda que come sin parar, impulsada por un hambre emocional que estimula en el cerebro el placer más primario", señaló Máximo Ravenna, médico psicoterapeuta y especialista en nutrición.

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